Cuando esa sensación de tocar techo se te presenta como la imagen de la muerte (con guadaña incluída) ya sólo te queda asentir, levantar los hombros y echar un úñtimo vistazo.
Y no mirar atrás y, tal vez, mudarte a otra casa con los techos más altos... soberana gilipollez no apta para gente que no sueña con imposibles.
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me sigo acordando de tuvalu, de las islas, de los adornos florales, de los paraguas y los pies... con menso tiempo, pero me acuerdo.
No le puesto un balón, no sea que le de por empezar a dar patadas, porque ya tiene piernas, el martes pasado se las vimos, por ahora todo bien
Me alegra saber de tí,un beso